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jueves, 15 de noviembre de 2012

Homosexualidad


¿Cómo Puede Una Persona Vencer la Homosexualidad?


Algunos psicólogos dicen que los homosexuales pueden nunca cambiar, pero la Biblia está en desacuerdo porque dá ejemplos de algunos que lo hicieron: 1 Cor. 6:9-11. Hay también ejemplos modernos de gente cambiando. Pero esto no es fácil, como no es fácil vencer el alcoholismo, la adicción a las drogas, etc. Nota: no es necesario para un homosexual convertirse en un practicante heterosexual para agradar a Dios. El o ella sencillamente puede escoger el abstenerse del sexo por completo, tal como las personas no casadas deben hacerlo. Pero la actividad homosexual debe cesar. Aquí está el cómo.
Consagre su vida totalmente al servicio de Dios. Presente su cuerpo como un sacrificio vivo a Dios (Rom. 12:1-2). Comprenda que en su condición presente, usted está condenado eternamente. Pero por la gracia de Dios puede tener vida eterna. Fíjese esta recompensa eterna como la meta de su vida y deje que ella sea una motivación poderosa por la que necesita cambiar su conducta (1 Cor. 9:25; Col. 3:1-6).
Crea que Jesucristo es su Salvador Quien puede perdonarle sus pecados y liberarlo de su hábito. La salvación es sólo a través de Jesús (Hch. 4:12). Nos amó tanto que murió en la cruz como sacrificio, sufriendo en nuestro lugar, por lo que de esta manera podemos ser salvos de las consecuencias de nuestros propios pecados (Rom. 5:6-9; Juan 3:16). Si creemos en El, podremos ser perdonados, pero no hay perdón sin fe (Marcos 16:16; Juan 8:24; Heb. 11:6). En particular, debemos creer que El puede darnos la fortaleza para vencer nuestros hábitos pecaminosos (Fil. 4:13; 1 Cor. 10:13).
Arrepentirse de sus pecados, incluyendo la homosexualidad, y determinar que va a cesar en sus pecados y vivir fielmente. Esta decisión es esencial para el perdón (Hch. 17:30; 2:38; Luc. 24:47). También es esencial cambiar su práctica, porque nunca cambiará su conducta hasta que cambie los propósitos de su corazón (Prov. 28:13; Daniel 1:8).
Confesar a Cristo y ser bautizado para recibir el perdón de sus pecados a través de la sangre de Jesús. "El que creyere y fuere bautizado será salvo ..." (Marcos 16:16). "Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre" (Hch. 22:26; 2:38). Como resultado, vendrá a entrar en comunión con Cristo (Rom. 6:3-4; Gál. 2:37), y le añadirá a Su única iglesia verdadera, la cual es el cuerpo de todas las personas salvas (1 Cor. 12:13; Hch. 2:47; Efe. 1:22-23; 4:3-6; 5:23-26). En este momento, todas sus culpas serán perdonadas. Pero debe continuar trabajando para despojarse de los hábitos pecaminosos del pasado.
Estudie la Biblia diligentemente para que lo fortalezca y lo guíe y de esta manera prosperar en el servicio a Dios (Josué 1:8; Hch. 17:11). Vuélvase tan familiar con ella que podrá confiar en ella en el momento de la tentación tal como lo hizo Jesús (Mateo 4:1-11).
Ore a Dios regularmente para fortalecerse y vencer la tentación (Mat. 6:13). Ore especialmente en los momentos cuando se está enfrentando a tentaciones fuertes (Mateo 26:36-46).
Asista regularmente a todas las reuniones de la iglesia del Señor. Esto le dará ánimo y le amonestará de la palabra de Dios y le animará a la asociación con otros Cristianos (Heb. 10.24-25; 3:12-13).
Háblele a los Cristianos fieles acerca de su problema y pídales consejo y oración (Santiago 5:16). Ellos pueden ayudarle a llevar su carga (Gál. 6:2).
Aprenda a controlar sus pensamientos. Los hechos malignos resultan de pensamientos malignos. Las buenas acciones resultan de pensamientos buenos. Para controlar sus acciones, debe controlar primero sus pensamientos (Prov. 4:23; Rom. 12:2). Para tentarlo, Satanás colocará los pensamientos de hechos malignos en su mente. La llegada de este pensamiento es tentación, por lo que debe resistir la tentación para que no more o tome lugar en el pensamiento (Comp. Mateo 5:27-28; 15:19-20; 2 Cor. 10:4-5). Pensar en lugar de eso, pensamientos puros (Fil. 4:8). En particular, no resentirse sino más bien apreciar el sexo con que Dios lo hizo a usted. Dios hizo a ambos, varón y hembra, a Su imagen y los hizo a ambos "buenos en gran manera" (Gén. 1:27,31). No niegue la bondad de Dios por medio de resentirse de su propio sexo.
Evite las personas y lugares que lo tientan. Las malas compañías corrompen la buena moral (1 Cor. 15:33; Prov. 13:20). A menudo somos arrastrados de regreso al pecado por causa de la gente y las circunstancias que no nos afectarían si las evitáramos (Comp. Mat. 6:13; Salmo 26:5).
Si usted peca de nuevo, renueve su arrepentimiento y ore a Dios para que le perdone (Hch. 8:22; 1 Juan 1:8-10).
Si, usted puede vencer la homosexualidad y cualquier otro pecado del cual pudiera ser culpable. Pero no puede hacerlo solo. Necesita la ayuda de Dios y del pueblo de Dios. Dios lo ama y ha prometido darle toda la ayuda que necesite, si realmente está deseando hacer su parte.

Conclusión

Hoy día debemos tener las mismas actitudes hacia el pecado que Jesús y Sus discípulos tuvieron, sin importar si ese pecado es la homosexualidad o cualquier otro pecado poderoso, porque el pecado destruye al alma. Jesús y Sus discípulos reprendieron explícitamente a aquellos que buscaban justificar su pecado. Nosotros debemos hacer lo mismo (Rom. 1:20-32; Efe. 5:11; 2 Tim. 4:2-4).
Pero Jesús también estaba interesado en la salvación de toda la gente, y estaba deseando ayudarles a cambiar (Luc. 5:30-32; Capítulo 15). Si usted es homosexual, Jesús lo estima tanto que murió en la cruz por usted. Puede ser liberado de su carga de culpa si está deseando dejar su hábito pecaminoso y venir a Jesús acorde al Evangelio.

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